En un artículo anterior nombramos los cinco principios en los cuales se fundamentaban las distintas tecnologías de generación de energía gracias al mar. Simplemente por recordarlas eran:
• Las mareas.
• Las olas.
• Las corrientes marinas.
• El gradiente térmico.
• El gradiente salino.
Para poder aprovechar todas estas características del mar son necesarios dispositivos especiales, al igual que las placas fotovoltaicas o térmicas lo son para la energía solar, o los aerogeneradores para la energía del viento. A la hora de hacer una clasificación de dichos dispositivos marinos existen varios criterios. En éste artículo nos vamos a centrar en su clasificación en función de la localización de dichos dispositivos, y en artículos posteriores nos centraremos en otras clasificaciones.
La clasificación según su localización se fundamente en el criterio adoptado en el proyecto europeo WaveNet el cual hace dicha clasificación en función de su posición relativa a la costa.

Dicha clasificación es la siguiente:
• Dispositivos apoyados en la costa, aprovechando la morfología de acantilados rocosos, utilizando rompeolas o el fondo de aguas poco profundas junto a la costa. También se les denomina onshore y Dispositivos de primera generación.
• Dispositivos fijos cercanos a la costa, situados en aguas de poca profundidad, entre 10 y 40 metros, y a una distancia de unos cien metros de la costa.
• Dispositivos flotantes cercanos a la costa, similares en ubicación a los anteriores, pero en vez de estar sustentados sobre el fondo, permanecen a flote. A estos dispositivos y a los anteriores de se les denomina nearshore y Dispositivos de segunda generación.
• Dispositivos sumergidos fuera de costa, su localización es en aguas profundas de entre 50 y 100 metros.
• Dispositivos flotantes fuera de costa, la ubicación es la misma que los anteriores, pero en éste caso el dispositivo permanece a flote sobre la superficie del mar. A estos y a los anteriores de les denomina offshore y Dispositivos de tercera generación.
De todos estos dispositivos, quizás los que más prometen sean los denominados offshore, ya que las características de su ubicación hacen posible que el aprovechamiento de energía sea mayor que en el resto.
En artículos posteriores continuaremos enumerando las ventajas y desventajas de cada uno de ellos y de las tecnologías en las que están basados.
Desde hace ya unas cuantas décadas las energías renovables han sufrido una transformación tal, que las ha colocado como una alternativa real a los sistemas tradicionales y no renovables de generación de energía. Por ejemplo, la evolución que han tenido energías como la eólica y la solar, tanto a nivel tecnológico como social, hace que estén en boca de todos, e incluso en noticiarios y documentales televisivos.
Sin embargo, existen otros tipos de energías limpias con un gran potencial que son prácticamente desconocidas, entre ellas se encuentra la energía del mar. Éste tipo de energía o de fuente energética, actualmente no se ha impuesto con una tecnología concreta ya que las características intrínsecas del mar, hacen que los dispositivos para generar dicha energía sean muy diversos.
La principal característica que el mar nos ofrece, y concretamente las energías marinas, es su densidad, la cual es muchísimo mayor que en cualquier otro tipo de energía. Pensemos por ejemplo en la energía eólica, los aerogeneradores no siempre están funcionando ya que es necesaria una velocidad mínima para que estos se pongan en funcionamiento, es decir, que la densidad de aire, mejor dicho, la velocidad del viento en ocasiones será muy baja; pensemos ahora en los millones de litros de agua marina moviéndose continuamente por influencia de la luna, las olas, las subidas y bajadas de las mareas, la concentración de sal, etc, sin duda, el potencial del mar es muchísimo mayor que cualquier otro tipo de energía limpia.

Aunque ya hemos nombrado algunas de las posibilidades, vamos a concretar cuales son las formas de obtención de energía del mar. Básicamente existen cinco principios que nos van a permitir dicha transformación, estos son:
• Las mareas, basadas en las subidas y bajadas del nivel del mar provocadas por los efectos gravitatorios de la tierra, el sol y la luna.
• Las olas, provocadas por la acción del viento sobre la superficie del mar, trasladándose a través de kilómetros de distancia.
• Las corrientes marinas, originas por las diferencias de sal, temperatura, densidad, así como la evaporación y la rotación de la tierra.
• El gradiente térmico, es decir, la diferencia de temperatura existente entre las distintas capas de agua más o menos profundas.
• El gradiente salino, quizás el más diferente, ya que aprovecha la diferencia de concentración de sal entre las aguas del mar y la de los ríos.
De entre todas ellas, la energía del oleaje es quizás en la que más expectativas hay puestas debido a que las potencias generadas son elevadas en relación a las infraestructuras necesarias, además es la que cuenta con mayor número de proyectos en desarrollo actualmente.
En posteriores artículos iremos profundizando un poco más en éste tipo de energías, sus características, posibilidades, pros y contras.