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Artículos de 21 - 12 - 2009

Fracaso de la Cumbre de Copenhague, adiós a un acuerdo vinculante

21 - 12 - 2009

El viernes 18 de diciembre finalizó la Cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático. Reunión que durante dos semanas congregó a más de 10.000 delegados de 192 países.

Durante esas dos semanas, las esperanzas de que se llegase a un acuerdo eficaz y vinculante, estuvieron en la calle. Desde los representantes políticos a las voces más críticas de las ONG’s comprometidas con el medio ambiente confiaron en la posibilidad de un acuerdo. A día de hoy sabemos que no fue posible.

Una vez más, los intereses económicos y políticos han podido con las necesidades de nuestro planeta.

La cumbre del clima terminó con un acuerdo de mínimos, que no firmaron Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia ni Sudán. Los países latinoamericanos fueron los más duros con las críticas, y tacharon el acuerdo de protocolo de Estados Unidos.

Esto ha supuesto que no podamos calificarlo de acuerdo vinculante ya que para que pudiera convertirse en un acuerdo de Naciones Unidas, debía ser adoptado por unanimidad por los 192 países presentes en la conferencia.

Pero la ONU ha querido darle un lavado de cara y para ello ha utilizado una fórmula para que pueda considerarse un acuerdo de Naciones Unidas. La presidencia de la conferencia anunció que había “tomado nota del acuerdo de Copenhague”, que incluirá en su encabezamiento una lista de los países contrarios al texto. Por supuesto, esto ha sido muy criticado por los cinco países no firmantes que lo han calificado como de acuerdo ilegítimo.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, aseguró que trabajará para convertir el texto “en un tratado legalmente vinculante en 2010.

En este acuerdo se han establecido una serie de mínimos que no conseguirán un gran avance en la lucha contra el cambio climático. Aunque fija la subida de temperaturas en 2 grados centígrados, no establece objetivos para reducir la emisión de gases contaminantes, cuestión que provoca indignación en las organizaciones preocupadas por temas medioambientales.

También establece un fondo de 10.000 millones de dólares anuales entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables puedan hacer frente a los efectos del cambio climático y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación.

Además, el texto presenta un método para verificar la reducción de las emisiones por parte de los estados en desarrollo.

Pero estas vagas conclusiones se convierten en meras prescripciones al no ser vinculantes y vuelven a dejar al planeta sin rumbo y poniendo en evidencia la incapacidad de los países para llegar un acuerdo que consiga frenar el desastre al que nos encaminamos.