En este artículo pretendemos dar una pequeña introducción a los diferentes tipos de células fotovoltaicas orgánicas que existen. Antes de eso recalcar que a la hora de fabricar células solares orgánicas se utiliza una estructura llamada de tipo sándwich, el la cual el material semiconductor está colocado entre dos materiales conductores, uno transparente (normalmente hecho de óxidos de estaño dopado) y otro opaco (normalmente de materiales como aluminio, plata, oro, etc.).
Las principales clases de células fotovoltaicas orgánicas son las siguientes:
Bueno, quizás sea demasiado tecnológico, pero realmente la tecnología utilizada para conseguirlas lo es. Básicamente, una vez que dichas tecnologías se asienten se resumirá en la capacidad de cada una de ellas en ser producidas en serie y el coste de cada uno de dichos procesos. Pero sin duda son un nuevo campo frente a las hasta ahora células derivadas del silicio, el cual cada día es más caro y escaso.
Y se hizo la luz… y sin ella nada sería posible. Plantas, seres vivos, y todo en general necesita de la luz para subsistir. Es un elemento esencial para nosotros tanto en el exterior, al aire libre, como para iluminar viviendas, comercios, escuelas, industrias, calles y carreteras, es decir, es un componente esencial de nuestra vida.
La iluminación artificial constituye un 20% del gasto total de electricidad en países avanzados, lo que contribuye básicamente a la emisión de carbono a la atmósfera. La utilización y extensión de los LEDs (diodos semiconductores emisores de luz) puede proporcionar luz de gran calidad con consumos mínimos de energía.
La iluminación de estado sólido significa la conversión directa de energía eléctrica en luz por medio de materiales inorgánicos y orgánicos. Los LEDs ya se encuentran ampliamente implantados en el dominio de señalización de tráfico, a causa de su eficiencia y alta luminosidad monocromática. Pero esto no es suficiente para iluminar el interior de las viviendas ya que se necesitan reproducir fuentes de luz muy similares a las naturales, como el sol, las velas o incluso sistemas más antiguos como el fuego. Se esperan grandes progresos en la realización de luz blanca con LEDs, que entonces podrán sustituir a las lámparas convencionales.
Los factores claves para el rápido desarrollo de la iluminación de estado sólido basada en LEDs de alto brillo son su gran eficiencia, fiabilidad, construcción compacta, bajo consumo de potencia, y durabilidad. Los LEDs tienen potencial para convertir electricidad en luz casi con eficiencia de unidad, sin embargo, la creación eficiente de luz blanca con materiales semiconductores que cubran todo el espectro visible es un gran desafío científico y tecnológico.
Los OLEDs (organic light-emitting diodes) son versiones orgánicas de los LEDs, con algunas diferencias cruciales. En lugar de emitir en un único punto brillante, como hacen los LEDs, los OLEDs producen iluminación uniforme en una gran área. Además, los OLEDs consisten en un material fino, flexible, de tipo plástico cuyo procesamiento para iluminación general podría resultar a un coste muy bajo.
Por otra parte, los OLEDs ya se encuentran muy extendidos en el campo de la tecnología de imágenes (displays), debido a diversas propiedades: el bajo precio de la fabricación en serie de los dispositivos, bajo consumo, la calidad de la imagen independientemente del ángulo del observador, alta luminosidad, pequeño espesor, alta gama de colores, ligereza y, dependiendo del sustrato, flexibilidad.
El potencial para la iluminación general con OLEDs es enorme pero la investigación en los próximos años debe lograr dispositivos de altas prestaciones. La investigación actual se centra en la obtención de OLEDs blancos de alto brillo, alta eficiencia y estabilidad, para iluminación general y señalización. Los desafíos para llegar al mercado de iluminación general consisten en elevar la eficiencia de los OLEDs de luz blanca a 50 lm/W (similar a la de los tubos fluorescentes) a la vez que reducir el coste. Los OLEDs podrían combinar la eficiencia de los tubos fluorescentes y la agradable calidad de color de las lámparas incandescentes, en configuración totalmente plana.
Resumiendo, la contribución de los LEDs y OLEDs al ahorro de energía puede ser enorme, lo que contribuiría a una enorme reducción de CO2 a la atmósfera, y además producirán un nuevo tipo de industria de iluminación, lo cual produciría un gran número de nuevos puestos de trabajo.
¿Tecnología sin investigación?…¡claro que NO!. La frase puede parecer muy estúpida, pero tiene mucho más fondo del que nos imaginamos. A nadie se le pasa por la cabeza pensar que las nuevas tecnologías aparecen de la noche a la mañana, todo lo contrario, en la era actual las capacidades tecnológicas, las nuevas áreas de investigación, etc, hacen posible que día a día se consigan novedosos descubrimientos que hacen que su aplicación en cualquier área sea un nuevo paso para mejorar los dispositivos que hasta ahora disponemos. Lo mismo sucede en el ámbito de las energías limpias o energías renovables.
En conclusión, no serían posibles nuevos avances sin que un gran número de investigadores trabajase en semejante tarea. Para ello además, es necesario…financiación. Sí, así es, el dichoso dinero.
Con respecto a esto, el Ministerio de Educación y Ciencia, a través de la Secretaría General de Política Científica, puso en 2007 en marcha una serie de nuevas iniciativas para apoyar la investigación de alta calidad bajo el nombre de proyecto Consolider.
Concretamente, el proyecto Consolider HOPE (Dispositivos Optoelectrónicos y Fotovoltaicos híbridos para energía Renovable), financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia para el periodo 2007-2012, pretende impulsar la investigación en dispositivos para producción de energía renovable y ahorro del consumo de energía. El proyecto centra su actividad en nuevos tipos de células solares basados en nanotecnologías y materiales orgánicos, que permitirán disminuir sustancialmente el coste de los dispositivos fotovoltaicos actuales.
Las nanoestructuras de óxidos metálicos y los materiales orgánicos conductores y/o luminiscentes, permiten realizar dispositivos fotovoltaicos y electroópticos que contribuirán significativamente a la generación de energía libre de carbono y a su utilización eficiente en sistemas de iluminación. El proyecto HOPE reúne químicos, físicoquímicos y físicos con experiencia en síntesis orgánica e inorgánica, procesado y síntesis de semiconductores, caracterización fundamental de materiales, y fabricación y caracterización de dispositivos, con el fin de realizar varios tipos de dispositivos optoelectrónicos modernos tales como las células solares moleculares y los diodos orgánicos luminescentes (OLEDs).
Las principales tareas científicas del proyecto serán la preparación de substratos, la formación de las nanoestructuras de óxido metálico semiconductor, la síntesis de los elementos moleculares de funcionalización y materiales poliméricos, el análisis de morfologías, el control de los materiales orgánicos conductores y las interfases. Como objetivo técnico se realizará la integración de estos elementos en dispositivos completos a escala de laboratorio, incluyendo células solares de colorante (Grätzel), células solares completamente orgánicas, LEDs híbridos orgánico-inorgánico, celdas electroquímicas emisoras de luz (LECs) y OLEDs integrados con otros dispositivos.
Sin duda un gran campo de trabajo con numerosos campos para su desarrollo. Esperamos que dichas investigaciones den pronto sus frutos en nuevos avances tecnológicos que contribuyan a conseguir un medioambiente mucho más sostenible.
Posiblemente una de las aplicaciones que más energía consumen en los edificios de oficinas sea la iluminación de todos y cada uno de los puestos de trabajo de los mismos ya sea en una empresa privada, un ayuntamiento, etc. La adaptación tecnológica de dichos sistemas de iluminación a las personas y su medio ambiente puede ir perfectamente de la mano con la eficiencia energética.
Uno de los pasos para conseguir esto sería crear sistemas de iluminación centrados en las necesidades personales de los empleados y en los requisitos de gestión energética. La utilización de sensores de luz integrados, así como sensores de ocupación que permitan el control y oscurecimiento de cada puesto de trabajo, supondría un sistema ajustado a las preferencias personales y adaptado a las condiciones que a lo largo del día se suceden.
La utilización de sistemas de este tipo produciría un aumento en la calidad y ergonomía del puesto de trabajo mejorando así la satisfacción de los usuarios y la productividad. Unido a esto se conseguiría reducir la energía empleada en iluminación hasta en un 87% según estudios realizados. Todo este sistema controlado por un simple software con controles a través del simple clic de un ratón unido a una instalación totalmente escalable, incluso para instalaciones de gran envergadura.
Las investigaciones realizadas por el Consorcio de Derecho de luz muestra una relación directa entre la regulación y mejorar el rendimiento de los controles en el lugar de trabajo. El posicionamiento de una luminaria en cada lugar de trabajo produce la más alta calidad ergonómica de iluminación evitando así iluminar espacios muertos.
Un sensor de luz integrado en cada uno de los puestos supervisa los niveles de luz en el escritorio y lámpara, y ajusta gradualmente la producción lumínica para compensar los cambios en la luz del día disponible. Esto mantiene la iluminación mientras que la reducción de los costes de iluminación es considerable.
Situado directamente sobre el usuario, el sensor de ocupación integrado proporciona señales de detección de movimiento y así conseguir un mayor ahorro de energía.
El funcionamiento básico de un sistema de este tipo sería el siguiente. Cada elemento lumínico se conecta a la red de energía eléctrica, además cada uno de los elementos está interconectado a través de un cable de red formando una malla de alumbrado conectada a una unidad de control (PC) donde se encuentra instalado el software de control del sistema. Cada elemento tiene asignado un número de identificación para poder controlarlo individualmente. Cada uno de los usuarios puede enviar comandos al ordenador a través de la interfaz actual red de oficinas para que el sistema regule los elementos en cada una de las situaciones.
Este tipo de sistemas hace posible la desconexión de los elementos lumínicos cuando los sensores no detectan presencia en el puesto de trabajo, o la regulación por cada uno de los usuarios en función de las necesidades lumínicas del día. Todo esto conlleva un ahorro de energía sin precedentes disminuyendo así la factura eléctrica y las emisiones de Co2 totales del edificio.
Son sistemas basados en filosofías utilizadas en la domótica pero que hacen posible que tecnología y eficiencia energética estén unidas para una mayor conservación del medioambiente.
Gracias a la aprobación en 2006 del Código Técnico de la Edificación (sección HE-4), y con la posterior entrada en vigor a partir del 1 de marzo de 2008 del nuevo RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios); y además, según la normativa actual se obliga a disponer de un aporte de energía solar entre el 30 y el 70% (dependiendo de la zona I-V según CTE y la demanda en ACS), ha hecho que las instalaciones de energía solar en España hayan tenido un fuerte impulso en los últimos años.
Dentro de los tipos de instalaciones que se pueden acometer dentro de un edificio, en cuanto a sistemas de generación de ACS con aporte solar, no existe una clasificación estándar, así que vamos a hacer una pequeña reseña de las mismas explicándolas brevemente.
Podríamos comenzar por los sistemas solares con acumulación centralizada, dentro de los cuales podemos encontrar las siguientes tipologías:
Otros tipos de sistemas de generación de ACS con aporte solar pueden ser:
Bueno, una breve descripción, pero espero que al menos sirva para hacerse una idea. Más adelante comentaremos algunos de estos sistemas más a fondo.