En los últimos años el ámbito de las energías renovables ha avanzado de forma espectacular gracias a los incentivos gubernamentales que animaron a las empresas privadas a entrar en el sector. Pero, a pesar de ello nos encontramos con la situación de que la energía renovable no puede aprovecharse en gran parte por el sistema actual de red eléctrica.
La situación actual de las redes de distribución eléctricas en España es tal que existe un consumo creciente debido a la cultura de “país rico” que tenemos, es decir, con tendencia a alejarse del consumo energético responsable.
Además cuenta con una creciente generación energética distribuida difícil de gestionar, con redes de distribución actuales pasivas (BT) las cuales dificultan una gestión óptima desde un punto de vista de eficiencia energética y seguridad de suministro.
Ésta es una situación generalizada mundialmente y, como consecuencia, se han lanzado diferentes iniciativas a nivel internacional que intentan responder a las necesidades anteriores con investigaciones en el campo tecnológico.
Una de ellas es el proyecto DENISE (Distribución Energética Inteligente – Segura
– Eficiente).
El proyecto DENISE persigue la aplicación de tecnologías de última generación en el campo de las comunicaciones, automatización y sistemas (grid computing), con el objetivo de integrar funcionalmente la electricidad y las telecomunicaciones en la red de distribución eléctrica. Esta nueva generación de redes de distribución eléctrica será, por tanto, capaz de:
– Mejorar la calidad de suministro de energía
– Hacer posible el uso de información en tiempo real con el objetivo de permitir la óptima gestión de la demanda y la oferta, en aras de conseguir mayor eficiencia energética y seguridad de suministro y mayor control del consumo.
– Soportar una nueva generación de servicios de energía y comunicaciones interactivas.
El proyecto contempla la definición de una serie de escenarios de futuro que permite valorar las implicaciones de la implantación de una nueva generación de redes de distribución eléctricas; además del desarrollo de una arquitectura de control y de una nueva generación de dispositivos para las redes eléctricas de distribución, de alta interoperabilidad, sincronismo e integración, que puedan integrarse fácilmente en redes ya existentes.
El proyecto supone situar a España en un área tecnológica en la que se espera una ruptura científico tecnológica que vendrá motivada por las exigencias medioambientales, la necesidad de permitir la entrada masiva a las fuentes de energía renovable, así como por la calidad que la sociedad y la industria exigen al sector eléctrico.
El proyecto tiene por objetivo el desarrollo práctico de tecnologías y aplicaciones sobre estándares reconocidos internacionalmente, en fuerte coordinación con los principales organismos internacionales impulsores de los mismos (Smartgrids -CE-, Intelligrid –EPRI).
Una red inteligente (Smart Grid) permite integrar las energías renovables, además de facilitar información útil a empresas y usuarios sobre los consumos y permitir su autogestión; también permite integrar toda la potencia generada e incluso almacenar la sobrante. Así, en las franjas horarias de menor consumo se podría utilizar esa energía almacenada, por ejemplo, para cargar el coche eléctrico desde la propia red. Además, las Smart Grid permitirán al usuario gestionar su energía, facilitándole el ahorro energético.