A cuántos de nosotros se nos ha pasado por la cabeza el pensar cuando estamos viajando por carretera o en tren, y vemos esos preciosos paisajes llenos de torres de alta tensión, postes telefónicos o molinos eólicos, ¿no habría alguna manera de minimizar el impacto visual?.
Pues bien, eso mismo es lo que se preguntaron dos arquitectos franceses, Nicola Delon y Julien Choppin de 31 años y Raphaël Ménard ingeniero de 34 años. Su idea básicamente era muy simple; si todo esto está aquí ¿porqué no juntarlo todo?.
Dicho, hecho y premiado, ya que tras ponerse a trabajar en esa idea, la presentaron al premio “Next Generation” que la revista de diseño y arquitectura Metrópolis ha organizado en su edición 2009, por la cual concede 10.000 dólares a las mejores iniciativas de jóvenes talentos. En esta edición ha sido otorgado a estos jóvenes franceses por su proyecto “Wind-it”; mediante el cual proponen integrar aerogeneradores en las mismas torres de la red eléctrica y en las autopistas para aumentar así la producción de energía renovable y reducir el impacto visual de las mismas.
El proyecto consiste en insertar turbinas eólicas en torres de suministro eléctrico y en los lugares donde se encuentran rotas o hay que cambiarlas, construir nuevos modelos que puedan trabajar además como generadores eólicos. El proyecto propone tres diferentes tamaños, de manera que las turbinas, de eje vertical, podrían instalarse en cualquier lugar del mundo. Por otro lado, cuanto más cercana está la fuente de energía de las líneas de transmisión, más eficiente es el sistema y menos hay que construir.
Si llevásemos esta idea a números, se calcula que sólo en Francia hay alrededor de medio millón de postes, mientras que en el mundo hay decenas de millones. Sólo en Francia, si la tercera parte de los postes eléctricos fueran transformados en aerogeneradores se podría producir una energía similar a la de dos reactores nucleares, es decir, aproximadamente el 5% del consumo energético del país vecino.
Los expertos recuerdan que este tipo de propuestas se encuentran en fase de diseño o como mucho en fase experimental, y que se necesita un mayor desarrollo para su generalización en todo el mundo. Esto es debido a que, las torres eléctricas no han sido diseñadas para acomodar elementos extra, por lo que posiblemente requerirían un reforzamiento añadido. El tema de las turbulencias o del mantenimiento serían también otros elementos técnicos que habría que tener en cuenta.
Asimismo, las turbinas de eje vertical son más caras que las convencionales de hélice, en gran parte porque no están tan desarrolladas y todavía no hay mucho mercado para ellas.
A pesar de los inconvenientes, los responsables del proyecto “Wind-it” no se dan por vencidos, no obstante, reconocen que el proyecto todavía se encuentra en una fase inicial, que podría mejorarse y adaptarse en fases posteriores.
Lo que no hay duda es que se abre una nueva vía de desarrollo para este tipo de energía, así como su integración en el medio. Y por muchos inconvenientes que existan, seguramente existirán otras tantas soluciones. Lo que esperamos es que el escollo económico no sea el que paralice proyectos de esta índole.