Un seguidor solar en dos ejes (radial y acimutal) es un dispositivo que permite seguir al sol en todo momento, de tal manera que siempre presenta una superficie (plataforma) perpendicular a la dirección de los rayos del sol. De esta forma, se consigue captar más energía que con un sistema estático convencional.
El funcionamiento de los mismos está inspirado en los girasoles, ya que su función consiste en que los paneles solares sigan la trayectoria del sol en todo momento. De esta manera, aprovechan la radiación solar mucho mejor que los sistemas solares fijos.
Estamos acostumbrados a ver instalaciones solares en tejados o similar, en las cuales los paneles fotovoltaicos están instalados en una estructura fija orientada a la zona del cielo en la que el sol se encuentra en su punto más alto. Pero el resto del día, los rayos solares inciden con un ángulo no perpendicular al panel, lo cual disminuye la energía captada por los paneles. Los seguidores solares se crearon para subsanar este problema, y aprovechar al máximo la luz solar durante todo el día. Dependiendo del tipo de seguidor utilizado se puede aumentar el rendimiento de los paneles solares hasta un 40%.
Resumiendo, la función de un seguidor solar es aumentar la producción de los paneles fotovoltaicos o térmicos por medio de sistemas que siguen la trayectoria del sol como lo haría un girasol, captando de este modo la máxima radiación solar durante el mayor tiempo posible.
El sistema motor de los ejes puede estar basado tanto en dispositivos manuales como en mecánicos. En este último caso, se pueden encontrar dispositivos con motor eléctrico (el más utilizado); hidráulicos (indicado para seguidores de gran tamaño); y accionados por gravedad, un original sistema que no necesita electricidad pero que pierde en control de la posición del seguidor.
El manejo de los seguidores también puede dar pie a varias posibilidades: Desde un control manual (indicado para viviendas individuales que quieran gastar lo mínimo) hasta los controlados por microprocesadores, que determinan la posición del sol basándose bien en sensores o bien en un programa de datos astronómicos sobre posicionamiento solar.
Existen diversos sistemas de seguidores, pero por ejemplo, el funcionamiento de un sistema de seguimiento de dichos dispositivos podría realizarse mediante un PLC que calculase astronómicamente el enfoque, dependiendo de la ubicación geográfica del seguidor. El mecanismo de orientación azimutal podría estar formado por dos motores con reductor reversible y un piñón que atacase una corona dentada en el rodamiento de orientación, lo cual haría posible una alta relación de transmisión y garantizaría movimientos lentos de gran precisión.
El mecanismo de orientación en elevación, por otra parte, se podría controlar gracias a un sistema basculante accionado por dos o tres cilindros hidráulicos de doble efecto con válvulas de bloqueo. Para su control se emplearía un sensor angular y un final de carrera. El programa del PLC contemplaría que la parrilla del seguidor se acueste en horas nocturnas y ante vendavales, protegiéndose y dificultando los posibles robos de paneles o eventuales ataques vandálicos.
Espero que esta breve introducción a los seguidores solares os haga ver la importancia de dichos sistemas para un óptimo aprovechamiento de la energía solar.
Geolit es un Parque Científico-Tecnológico, ya construido y en funcionamiento, dotado de una superficie de más de medio millón de metros cuadrados dedicados a usos empresariales e institucionales que favorecen la innovación, que cuenta con generosos espacios para dotaciones de interés social, así como infraestructuras de referencia en materia de sostenibilidad y numerosos servicios avanzados en materia de TICs, formación, etc.
Los principales promotores del Parque son la Diputación de Jaén, la Consejería de Agricultura y Pesca y la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.
Además de convertirse en un referente en innovación, el Parque Científico y Tecnológico Geolit ha logrado erigirse en un foco difusor del uso de las energías limpias, un ejemplo de integración paisajística y un bastión de la defensa del medio ambiente. En suma, en un modelo empresarial sostenible que realiza una apuesta singular por el medio ambiente, tan destacada que ha sido reconocida por el propio Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), adscrito al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
Geolit cuenta con infraestructuras de referencia en materia de sostenibilidad, como por ejemplo un sistema de climatización centralizada que funciona con estas tres características:
Sus principales ventajas son:
Además dicha parque tecnológico cuenta con una instalación de energía solar fotovoltaica que aprovecha la cubierta del aparcamiento central de Geolit denominada ParSol. El Parsol cuenta con una potencia instalada de 284,4 kwp., y sus beneficios medioambientales se cifran en un ahorro de emisiones de CO2 de 76 toneladas anuales (equivalentes a 30 toneladas de petróleo).
Otros valores medioambientales destacados del Parque son su integración en el paisaje, a través de elementos como la recuperación de espacios sensibles y en particular el arroyo de Quiebra Cántaros y la vía pecuaria Vereda de las Fuentes, la localización de zonas verdes y elementos paisajísticos en los espacios de visión desde el exterior, la reutilización de aguas depuradas en jardines y áreas verdes, el control de los vertidos de las actividades o las limitaciones para la implantación de actividades nocivas.
Asimismo, hay que destacar que la ordenación urbanística de Geolit garantiza la creación de un ambiente interno de gran calidad, a través de la presencia de abundantes zonas verdes, la baja densidad de edificación, el fomento de los itinerarios peatonales, la protección del ruido de la autovía Bailén-Granada mediante una barrera sónica y la eliminación de barreras arquitectónicas para facilitar el acceso a las personas disminuidas.
El Parsol es una instalación de energía solar fotovoltaica que aprovecha la cubierta del aparcamiento central de Geolit para emplazar 1.760 paneles de captación fotovoltaica, sustentados sobre estructuras de madera que imitan la forma de los olivos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente de la Asamblea General, Miguel D’Escoto, pidieron hace unos pocos días a los líderes internacionales que inviertan en energías renovables y en nuevas tecnologías para aumentar la eficiencia energética. Ban recordó que 2008 fue el primer año en el que la inversión en energías renovables fue mayor que la de las tecnologías de combustibles fósiles, pero pidió la expansión de las energías limpias porque “la economía verde es el futuro”.
En 2007, la inversión mundial en energías sostenibles superó los 148.000 millones de dólares, lo que supuso un incremento del 60% con respecto a 2006, pero este tipo de energías suponen tan solo un 5% de las fuentes de energía mundial.
Enmarcado en el diálogo sobre estos asuntos celebrado por la Asamblea General, el discurso de Ban instó a la comunidad internacional a ver “el mundo de oportunidades” que genera el cambio climático.
El Secretario General de la ONU además confió en que el nuevo acuerdo de Copenhague, que sustituirá al Protocolo de Kyoto como herramienta de lucha contra el calentamiento global, será un “impulso decisivo”.
“Nos encontramos en una encrucijada, una dirección lleva al abismo y la otra a la sostenibilidad y a un mundo más estable y próspero: La elección debe estar clara”, expresó Ban.
D’Escoto, por su parte, también quiso destacar las señales positivas que se están produciendo en el sector energético. “Las perspectivas de futuro para las energías renovables nunca han estado mejor, incluso ahora que estamos viviendo una crisis económica”, afirmó.
Los consumidores y las empresas podrían ahorrarse más de 600.000 millones de dólares al año para 2020 si empiezan a utilizar adecuadamente las energías existentes y la inversión en mejor eficiencia energética podría llegar a los 90.000 millones de dólares anuales. La eliminación de los 300.000 millones de dólares que se conceden anualmente en subvenciones para combustibles fósiles permitiría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta un 6% y sería una importante contribución al producto interno bruto mundial. El desarrollo de las energías renovables supondría una ayuda justamente donde más se necesita. Las economías en desarrollo representan ya el 40% de los recursos renovables existentes en todo el mundo, así como el 70% de la capacidad de calentamiento de agua por energía solar.
Los dirigentes de todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos y China, se están dando cuenta de que lo verde no es una elección sino una necesidad para reactivar sus economías y crear empleo. A escala mundial, existen 2,3 millones de personas empleadas en el sector de las energías renovables, lo que supera ya el número de empleos directos en las industrias del petróleo y el gas.
El Presidente de la Asamblea General recalcó la importancia de invertir en nuevas tecnologías que hagan más eficientes las energías renovables ya existentes pero, para ello, los “Gobiernos y el sector público deben apoyar las metas de las energías renovables y el sector privado debe proporcionar también iniciativas”.
Aunque las perspectivas de futuro parecen favorables, D’Escoto recordó que la situación actual es “insostenible”.
El cambio climático está “amenazando a la humanidad y ha puesto a la Tierra en peligro porque nosotros, especialmente en el hemisferio norte, basamos nuestras economías en combustibles ineficientes y contaminantes”, añadió.
D’Escoto recalcó la gran distancia en consumo energético que hay entre el mundo desarrollado y los países en vías de desarrollo porque mientras que en el norte “se utiliza demasiada energía, la mayor parte del mundo no tiene acceso suficiente a ella”.
A no ser que haya cambios fundamentales, el consumo mundial de energía aumentará un 40% para 2030, por lo que D’Escoto confió en el próximo acuerdo de Copenhague para que se presente una “nueva generación de iniciativas financieras”.
Resumiendo, y utilizando las mismas palabras que Ban Ki-Moon: “Instamos a todos los gobiernos a que aceleren los elementos de estímulo verdes, en particular la eficiencia energética, las energías renovables, el transporte público, la creación de nuevos tendidos eléctricos inteligentes y la reforestación, y a que coordinen sus esfuerzos para conseguir resultados rápidos”… “Nos jugamos tanto que los gobiernos deben ser estratégicos a la hora de decidir. No podemos permitir que lo urgente ponga trabas a lo esencial. Invertir en la economía verde no es un gasto superfluo. Es una inversión inteligente para un futuro más equitativo y próspero”.
El presente Plan profundiza en la senda iniciada por el PLEAN 2003-2006 en materia de energías renovables, ahorro y eficiencia energética, persiguiendo la aproximación a un nuevo modelo energético que dé respuesta a las necesidades de abastecimiento de energía de la sociedad andaluza sin generar desequilibrios ambientales, económicos y sociales, en el contexto de un desarrollo sostenible para Andalucía.
Así, la Reforma del Estatuto de Autonomía fija el marco competencial de la Comunidad Autónoma, en el que reconoce explícitamente estas políticas a partir de la definición de competencias compartidas en energía en instalaciones de producción, distribución y transporte, en fomento y gestión de las energías renovables y en eficiencia energética.
Entre los objetivos básicos de la Comunidad Autónoma, se establece el desarrollo industrial y tecnológico basado en la suficiencia energética, y entre los principios rectores contempla el impulso y desarrollo de las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética.
La planificación se enfrenta a un cambio de modelo energético que contribuya al desarrollo sostenible de Andalucía. Para ello exhorta a los poderes públicos de Andalucía a potenciar las energías renovables y limpias, y a llevar a cabo políticas que favorezcan la utilización sostenible de los recursos energéticos, la suficiencia energética y el ahorro con el fin de evitar el cambio climático.
Asimismo, el documento general de planificación económica para el periodo 2007-2013, denominado “Estrategia para la competitividad de Andalucía” determina las orientaciones estratégicas básicas para el desarrollo de la actividad económica regional, considerándose referencia fundamental para el desarrollo de la planificación sectorial. Dicho documento, que dedica uno de sus ejes, en concreto el Eje 4 “Equilibrio territorial, accesibilidad y energía”, al tema energético, se ha tomado como base para la redacción de este plan.
El Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética representa un primer paso hacia ese nuevo modelo, que abarca el período comprendido entre los años 2007 y 2013 y que persigue:
Estas premisas se formulan a través de los siguientes objetivos estratégicos:
Los objetivos anteriores definen la política energética de la administración andaluza para los próximos años. El éxito en la consecución de los mismos es un reto a la vez que un compromiso que la Junta de Andalucía asume dentro del marco competencial que le corresponde como Comunidad Autónoma.
La economía verde es la que más empleo genera en Europa, esa es la conclusión del informe presentado hace unos días en Bruselas por WWF, se confirma que con más de tres millones de empleos en toda Europa, las actividades económicas verdes están superando a las industrias contaminantes en términos de generación de empleo.
El informe “Low carbon jobs for Europe” muestra que al menos 3,4 millones de empleos europeos están relacionados directamente con la energía renovable, transporte sostenible y bienes y servicios de eficiencia energética. Sin embargo, las industrias contaminantes como la minería, electricidad, gas, cemento, hierro y acero, dan trabajo a 2,8 millones de personas. Se prevé que la economía baja en carbono continúe expandiéndose en el futuro, mientras que el trabajo extractivo y contaminante seguirá disminuyendo.
Jason Anderson, Responsable de Política Europea de Energía y Clima de WWF, declaró: “El estudio señala claramente a los ganadores y aporta evidencias de que las políticas respetuosas con el clima y las tecnologías contribuyen positivamente a la economía” Y concluyó: “La economía limpia está a punto de despegar. Si los políticos continúan apoyando industrias contaminantes, Europa tendrá que hacer frente a costes muy elevados en el futuro, tanto ambiental como económicamente”.
De los datos disponibles en el informe cabe destacar las 400.000 personas empleadas en actividades relacionadas con energía renovable, los 2,1 millones que trabajan en transporte eficiente y las 900.000 personas que trabajan con bienes y servicios derivados de la eficiencia energética. Entre estos empleos se incluyen, por ejemplo, la fabricación, instalación y mantenimiento de turbinas eólicas y paneles solares y obras de construcción para mejorar la eficiencia en los edificios. El empleo indirecto relacionado se estima en unos 5 millones más.
Todos estos sectores están mostrando un crecimiento significativo, especialmente la energía eólica, solar fotovoltaica, bioenergía, transporte público y edificios eficientes. España es, junto con Alemania, líder europeo en energía eólica. En 2008 el sector eólico empleó en nuestro país directamente más de 20.000 personas, a las que hay que sumar 40.000 de empleo indirecto.
Con vistas a la próxima reunión del Consejo Europeo en Bruselas, el 18 y 19 de junio, WWF pide a la UE que se comprometa firmemente a cortar las emisiones domésticas de gases de efecto invernadero y que se mueva hacia una economía verde.
Heikki Willstedt, experto en energía de WWF España afirmó: “las energías renovables son una opción real y crean mas empleos que las energías obsoletas y contaminantes. El gobierno, con su decisión sobre el cierre de la central nuclear de Garoña, tiene la oportunidad de dar señales claras sobre el modelo energético por el que apuesta para nuestro país”