El blog de las Energías Renovables

Blog de MasterD dedicado al mundo de las energías renovables

Artículos de 06 - 04 - 2009

Biocombustibles a partir de semillas de mostaza

06 - 04 - 2009

Gracias al tesón de gran cantidad de investigadores somos capaces de poder publicar este tipo de noticias. En medio de la búsqueda de nuevas fuentes de energía que permitan sustituir a los combustibles fósiles, un equipo de investigadores en Argentina y otro en España estudian el potencial de dos especies de mostaza: la etíope (Brassica carinata) y la india (Brassica juncea).

Ambas especies poseen una sorprendente concentración oleica y por consiguiente, un alto valor energético. “En nuestro país, sólo el 1% de los cultivos se destina a la producción de energía. Y de lo poco que se obtiene, el 100% proviene de la soja”, indica Patricia Giménez, participante argentina del “proyecto mostaza”.

La idea surgió a raíz de la polémica entre los defensores de los biocombustibles, con aquellas organizaciones sociales o ambientalistas para quienes la explotación de la soja, la caña de azúcar o el maíz con fines energéticos dejaría sin alimento a los más pobres del planeta.

En un congreso celebrado en 2008 en España, Antonio De Haro, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), anunció que, a diferencia de los otros cultivos, las citadas mostazas pueden crecer en suelos áridos o semiáridos y bajo temperaturas extremas. Y que mediante la biogenética, es posible acentuar esas propiedades, creando un suministro de combustibles vegetales que no afectaría la producción de alimentos.

Es una solución que vendría como anillo al dedo en Argentina, ya que dos tercios del territorio son semiáridos y donde la soja y los cereales ocupan casi todas las tierras fértiles.

La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) financia el proyecto de las universidades con miras a diversificar los biodiésel, que en los países de la Unión Europea sólo se obtienen de la colza. Otra ventaja que en Argentina puede inclinar la balanza a favor de las mostazas es que la soja posee altos índices de yodo que son incompatibles con los estándares que impone la Unión Europea a la importación de biocombustible. “Además, las brassicas son más resistentes a las plagas; Antonio de Haro descubrió que poseen una sustancia -el glucosinolato- que actúa como biofungicida natural”.

En cuanto al proceso productivo, el especialista argentino destaca que los cultivos perennes, como la caña de azúcar, suponen un serio riesgo para el agricultor. Con una helada o una plaga llega el riesgo. Ante un percance similar, la mostaza (cultivo cíclico) se sustituye por otra planta y así se reducen las pérdidas. Aunque el hallazgo de otra fuente de energía renovable y limpia lo entusiasma, Daniel Sorlino considera que los biocombustibles sólo ofrecen una solución intermedia al agotamiento de los combustibles fósiles. “A más largo plazo, no cabe duda que la respuesta está en el hidrógeno”, concluye.

Quizás sin duda alguna la solución al problema energético venga a través de la cultura y desarrollo de tecnologías de hidrógeno, pero mientras tanto todo este tipo de proyectos que sirvan para ir desplazando poco a poco a los combustibles fósiles son muy bien recibidos