Recientemente el ministro de Industria, Turismo y Comercio presentó un novedoso Plan de Ahorro y Eficiencia Energética, con el que se espera poder reducir el consumo de energía en España de aquí al año 2011. El plan de ahorro energético contempla regalar a cada hogar dos bombillas de bajo consumo; para ello se repartirán gratuitamente bombillas de bajo consumo (una por cada hogar en 2009 y otra en 2010) a través de vales regalo en la factura de la luz.
En este artículo vamos a profundizar un poco más en cómo funcionan este tipo de sistemas de iluminación, cuyo objetivo es reducir el consumo de electricidad en los hogares, y evitar así la emisión de grandes cantidades de CO2 a la atmósfera.
Las lámparas de bajo consumo de energía, denominadas CFL (Compact Fluorescent Lamp – Lámpara Fluorescente Compacta) son una variante mejorada de las lámparas de tubos rectos fluorescentes, y en la práctica el rendimiento de esas lámparas es mucho mayor, consumen menos energía eléctrica y el calor que disipan al medio ambiente es prácticamente despreciable en comparación con el que disipan las lámparas incandescentes.
Hay que saber que el sistema de iluminación eléctrico más ineficiente es el de bombillas incandescentes, ya que más de la mitad de la energía consumida, alrededor del 65% de la potencia en estas bombillas se pierde en calor. Esta es la gran diferencia respecto a las de bajo consumo, las cuales tienen un rendimiento de conversión de potencia consumida en potencia lumínica muy superior a las incandescentes, alrededor de un 80% más. Es decir, la eficacia lumínica es muy superior, por ejemplo, con una lámpara de sólo 11 W ilumina lo mismo que una incandescente de 60W, y una CFL de 22W equivale a una incandescente de 100W.

La instalación de las lámparas de bajo consumo no varía respecto de las tradicionales de incandescencia, ya que la rosca y el casquillo son idénticos al de éstas. Además, el catálogo que actualmente podemos encontrar en las tiendas es extenso: alargadas, las más comunes; en forma de globo, indicadas cuando estén a la vista; con forma de anillo, para lámparas de techo; con reflectores para dirigir el haz; o con la forma más típica, se adaptan a todas los requisitos de tamaño y decoración.
Las lámparas fluorescentes CFL constan de las siguientes partes:
Un argumento extendido en contra del aumento de estas lámparas ha sido su contenido en mercurio, metal pesado altamente tóxico. Por esta razón, se recomienda tomar las siguientes precauciones:
Frente a esto, hay que sopesar las ventajas que nos ofrecen las CFL, entre ellas estarían las siguientes:
La decisión final es de cada uno, pero no cabe duda que una buena utilización de dichas bombillas puede producir un gran ahorro global. Pero no hay que olvidar que el mejor ahorro es no desperdiciar la electricidad inútilmente.