Podríamos definir la Arquitectura Bioclimática, como el modelo de proceso arquitectónico que busca la utilización de los recursos naturales, principalmente pasivos, para obtener un máximo confort en la utilización prevista para dicho edificio. Unido a esto podríamos extender la definición a Arquitectura Bioclimática Sostenible a aquel modelo que además de lo anterior busca minimizar el impacto medioambiental producido tanto en la fabricación de los materiales a utilizar, como en desarrollo de la propia construcción, así como su repercusión en el medio donde vaya a estar ubicada.
Esto no es un concepto nuevo ya que a nadie nos es extraño ver documentales en los cuales pobladores de regiones inhóspitas del planeta Tierra han sabido aprender de la naturaleza aquellos recursos que aplicados a técnicas básicas de construcción han hecho posible aumentar el confort y la calidad de vida de los mismos. Tomemos por ejemplo la fabricación de los iglúes por los pueblos esquimales, o las construcciones de adobe de los pueblos de zonas más cálidas, las cuales mantienen una temperatura y una humedad más adecuadas para la habitabilidad. Es decir, que nadie ha inventado nada nuevo; todo lo contrario, volvemos a la sabiduría de los ancestros para conseguir mejorar nuestra calidad de vida. No vamos a negar que los avances tecnológicos han ayudado bastante, pero eso sí, fundamentándose en la propia naturaleza y su saber.
Cuando hablamos de Arquitectura Bioclimática Sostenible, debemos tener en cuenta de varios factores:

En principio podría parecer que llevar a cabo todo lo anteriormente dicho supondría un sobrecoste adicional frente a una vivienda actual normal, es decir, una vivienda totalmente no sostenible ni eficiente como la que tenemos la mayoría de nosotros. Afortunadamente esto no es así, o no debería serlo, además, una vez construido el edificio, el ahorro energético es considerable, del orden de un 60-70%, con su correspondiente ahorro económico. Quizás una de las cosas que puedan encarecer dichas construcciones sea el tiempo invertido, ya que para poder cumplir todo esto es necesario una planificación previa y una dedicación minuciosa a los detalles, cosa que hoy por hoy no suelen tener en cuenta la mayoría de constructoras las cuales sólo valoran costes y plazos.
Si que es cierto que no es muy normal poder encontrar estructuras arquitectónicas a no ser en zonas alejadas de los núcleos urbanos, o edificios de empresas o entidades que apuestan por dichos modelos. Últimamente podemos ir viendo edificios que aunque no cumplen al 100% todo lo anteriormente comentado, si que es cierto que se acercan poco a poco a dichos modelos constructivos, como por ejemplo los nuevos barrios que actualmente se están construyendo en nuestro país.